En el sector automotriz, la seguridad no es una opción: es una obligación técnica y ética. Los tambores de freno, componentes críticos del sistema de frenado, deben cumplir con estándares internacionales rigurosos como IATF TS16949 y R90 E-mark. Estas certificaciones no solo garantizan calidad, sino que también demuestran compromiso con la innovación, la sostenibilidad y la confiabilidad a largo plazo.
Según datos de la Asociación Internacional de Fabricantes de Automóviles (OICA), más del 75% de los compradores B2B en Europa y América Latina exigen al menos una certificación ISO/TS 16949 antes de considerar un proveedor. Esto no es casualidad: esta norma internacional se centra en la mejora continua, la reducción de defectos y la trazabilidad total del proceso productivo —desde la selección de materiales hasta la inspección final.
| Prueba clave | Límite aceptable (Ejemplo) | Método de prueba |
|---|---|---|
| Resistencia térmica | ≥ 300 ciclos sin deformación | Prueba de fatiga térmica |
| Desgaste por fricción | ≤ 0.5 mm después de 50,000 km | Simulación de uso real |
| Precisión dimensional | ±0.05 mm respecto al diseño | Inspección con CMM |
El certificado R90 E-mark, reconocido por la ONU en más de 40 países, asegura que cada tambor de freno cumple con las normativas europeas sobre emisiones, resistencia mecánica y compatibilidad ambiental. Por ejemplo, un estudio realizado por la Universidad de Stuttgart mostró que los tambores certificados R90 tienen un 40% menos de riesgo de fallo durante condiciones extremas de frenado comparados con productos no certificados.
En la fábrica de Leyzhu Guanzhou Trading Co., Ltd., todo el proceso se basa en controles automáticos de calidad: desde el uso de hierro gris fundido de grado A242 (con 3.2% de carbono y 1.8% de silicio) hasta tratamientos anticorrosivos de doble capa. Además, cada lote pasa por pruebas de laboratorio independientes antes de salir del almacén.
Ofrecemos una política de ensayo gratuito con garantía de 2 años, respaldada por un seguro de rendimiento de 80,000 kilómetros. Esta estrategia no es solo un incentivo comercial: es una declaración clara de confianza en nuestro producto. Como dijo Juan Martínez, ingeniero jefe de una red de talleres en México: “Cuando usamos estos tambores, no solo mejoramos la seguridad del cliente, sino que también reducimos nuestras devoluciones en un 60%.”
“Elegir un tambor de freno certificado IATF TS16949 es elegir protección real, no solo papel.”
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